Micaela Sagaseta Paradas y Roberto Domínguez Lima

Cuba un socialismo firme y humano
(IV) Complaciendo a lectoras y lectores

Por Orestes Martí

Ayer publicamos una de las respuestas del Presidente de la Federación Internacional de Comunicadores Populares Roberto Domínguez Lima en una entrevista a la destacada Comunicadora Micaela Sagaseta Paradas, para un Programa Especial transmitido por Radio Guiniguada bajo el título de Especial Cuba 2021”, a la que fue adicionada -como información relacionada-, una entrevista que La Jornada (México) hiciera al trovador Sílvio Rodríguez Domínguez.

Por diversas vías nos han solicitado la reproducción íntegra de la misma - “como acostumbran a hacer”, según nos señala críticamente una lectora- y nosotros los vamos a complacer publicando íntegramente al mencionada entrevista (y agregándole también “algo de nuestra propia cosecha”, en la información relacionada).

MIÉRCOLES, 16 DE JUNIO DE 2021
Entrevista para La Jornada

En mayo pasado Juan José Olivares, periodista de La Jornada (México), me envió la siguiente entrevista. Puede que me haya extendido un poco en algunas respuestas, sobre todo por el complejo momento que estamos viviendo y por los temas que tocaban algunas preguntas. El caso es que la semana pasada salió en La Jornada una edición bastante completa. Hoy despierto y veo, con agrado, que ha salido una reseña de la misma en Granma. Aquí están las preguntas como me llegaron y mis respuestas como las envié.

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Juan José Olivares (JJO) — La medicina cubana tendría que ser un orgullo para todo el orbe. Más aún porque se desarrolla en condiciones económicas adversas. ¿Cuál es su opinión?

Sílvio Rodríguez Domínguez (SRD): Por supuesto que la calidad, pero sobre todo la humanidad de la medicina cubana es un logro indiscutible. Mi infancia transcurrió en tiempos en que Cuba no era así. Había médicos con conciencia y algunos hospitales públicos, pero ni remotamente podían ofrecer la variedad y complejidad de tratamientos a todos los cubanos, sin distinción, y menos completamente gratis, como se hace ahora. A partir del triunfo revolucionario de 1959 oleadas de jóvenes que antes no tenían acceso a la Universidad empezaron a formarse como médicos. Mejorar radicalmente el sistema de salud y fundar la investigación científica fueron proyectos que Fidel Castro impulsó personalmente. Una de las consecuencias de esta filosofía es la Operación Milagro, plan conjunto de Fidel y Chávez que le ha devuelto la visión a millones de pacientes oftalmológicos en diversos países de Latinoamérica. Hoy día el sistema de salud de Cuba continúa activo pero con gran esfuerzo, por las carencias que nos impone el bloqueo del gobierno de los Estados Unidos.

(JJO) — Hay 329 inscritos para el premio Nobel de la Paz. La cantidad de candidatos, sin duda, muestra la profusión de problemas humanos urgentes por resolver, pero también la de personas y entes que promueven valores. ¿La existencia de la brigada Henry Reeve puede ayudar a reconocernos en esos valores que nos distinguen como especie? ¿Qué es para usted la brigada?

(SRD): El año pasado, cuando se cumplieron 15 años de la fundación de la brigada médica Henry Reeve –que lleva el nombre de un joven de Brooklyn que peleó por nuestra independencia–, ya habían atendido a más de 4 millones de personas en países de Asia, África y América Latina, y habían salvado a más de 93 mil vidas. Firmé la petición del Nobel porque son un ejemplo, un símbolo de la solidaridad universal, siendo incluso un desafío a nuestras propias posibilidades. Una vez escuché decir a un campesino de un país latinoamericano, al que un médico nuestro había curado, que lo que más le impresionaba era que Cuba no ofrecía lo que le sobraba sino que compartía lo que tenía. Con esa vocación de servicio la brigada Henry Reeve ha abierto frentes de solidaridad en muchas situaciones críticas y países del mundo. Estoy seguro de que si tuviéramos más, daríamos más.

(JJO)— Dijo Noam Chomsky — y lo suscribimos muchos — , que Cuba es el único país que ha mostrado “un genuino internacionalismo” durante la Pandemia. No hay una verdad absoluta, pero sí una energía llamada Sentido Común/Congruencia, que cuenta con algunas verdades básicas. ¿Cree que la humanidad está preparada para concretarlas en bien del colectivo, o seguiremos siendo los mismos?

(SRD): No es la primera pandemia que azota al mundo. ¿Hemos cambiado?.. Pero dicen que lo último que se pierde es la esperanza y, aunque me asalten dudas, no voy a dar un mal ejemplo en eso: Ojalá consigamos ser mejores.

(JJO) — La Pandemia democratizó al mundo, pero por el miedo. ¿Cree que, por orden natural, esta Pandemia tendría que hacer lo mismo con otros sentimientos o valores o seguirán imponiéndose los intereses de poder?

(SRD): La pandemia nos ha mostrado lo parecidos que somos, sobre todo en algo tan básico como la fragilidad biológica. Pero la verdad es que desconcierta enterarse de que algunos han multiplicado sus ganancias, incluso gracias a la covid. Eso quiere decir que, aún con el miedo que nos empareja, la vida sigue siendo más prometedora para los que tienen que para los que no. ¿Encontraremos vacunas para todas las plagas que nos azotan?

(JJO) — ¿Qué patrones han cambiado en la vida de Silvio Rodríguez en esta temporada?

(SRD): Sobre todo extraño el contacto con la gente. Antes de la pandemia hacíamos uno o dos conciertos cada mes, en los barrios de La Habana o en provincias. Esto significaba ensayos, coordinaciones, contactos humanos antes de la culminación del gran encuentro. Una vez al año también hacíamos una gira de dos o tres semanas por el exterior. Son actividades que se echan de menos porque ya eran costumbre. Por suerte siempre he tenido mucho trabajo pendiente y ahora tengo más tiempo para dedicarle.

(JJO) — Además de bello, Cuba es un país ecléctico que, por sus luchas, y muchos en el mundo lo creemos su caso, con todas sus fallas institucionales es imprescindible. Pero no hay país perfecto, no hay sociedad perfecta. Si estuviera en sus manos, ¿cambiaría algún aspecto de la institucionalidad de Cuba? ¿Hoy día en la isla es tiempo de ser autocrítico?

(SRD): Creo que ser autocrítico es imprescindible para avanzar. La vida es una construcción constante. En el plano político es lo mismo, con el agravante de que la vanidad puede ser muy nociva. Cada deficiencia que un país emplazado como Cuba no detecta y combate, se convierte en argumento de sus detractores.

El cubano es un pueblo con una conciencia y una capacidad de resistencia más que probadas; pero incluso la virtud necesita de sustento. La crítica y la autocrítica son ejercicios saludables, además de herramientas para profundizar en la justicia y el bienestar social.

(JJO) — “Para la espera” — en el que sentimos a un Silvio de otrora pero obvio, más complejo — rinde honores a amigos y excelentes humanos que físicamente no están, pero nos han dejado sus flores metafísicas. ¿Qué significado tiene la muerte para usted?

(SRD): Por ahora, supongo que un motivo de inspiración. Aunque, pensándolo mejor, la muerte es una verdad que me hace esforzarme en hacer y en ser lo mejor que puedo.

(JJO) — ¿El mes de Abril tendrá de ahora en adelante una esencia más especial? La canción _El colibrí_ seguirá siendo parte de sus reportorios?

(SRD): Por más que Elliot haya escrito que “Abril es el mes más cruel”, el pobre mes no tiene culpa de nuestras penas. Por otra parte, El Colibrí fue una canción que me llegó por la familia. Mi abuela materna decía que era “del tiempoespaña”. Ella se la enseñó a sus hijos y yo se la escuché a mi madre. Años después empecé a cantarla en las giras, sobre todo al final de los conciertos. Entonces descubrí versiones parecidas en varios países de latinoamérica. Lo curioso es que en todas partes decían que era de allí. Es una hermosa leyenda sobre el sacrificio del amor; por eso no tiene tiempo ni fronteras.

(JJO) — Una pieza musical es una pedazo de energía dispersa en el universo que un humano materializa y comparte a otros. Las canciones instrospectivas no siempre son bonitas, como lo ha dicho, pero terminan siéndolo porque, dan batazo de vuelta entera con casa llena al llegar al interior del ser humano. Si bien no son lindas melódicamente, al final son reflexiones sonoras bucólicas que por más que en sus subtextos tengan cosas duras y profundas, terminan ajuareadas de belleza. ¿Qué disfruta más: el proceso de creación o ver la sensación/reacción de un escucha?

(SRD): Hay muchos tipos de canciones y todas, de alguna forma, tienen su público. A veces también pasa que las canciones que no tienen público, lo crean.

No dudo que haya quien calcule y articule lo que quiere decir, con racionalidad impecable. Para mí componer tiene mucho de juego; es como cuando niño me llevaban a un parque: horas de maravilla. Después viene el taller, lo racional de que hablaba Stravinski en sus memorables conferencias. Pero se trata de una ciencia donde también hay mucho espacio. Sobre todo si uno no es de los que se conforman con la primera idea y gusta investigar las múltiples variantes que se desprenden de una motivación. Así que, en vez de “matar y salar”, prefiero complicarme, no tengo prisa en poner punto final. Muchas canciones se me quedan en una especie de limbo, esperando la despedida, hasta que un día, a veces años después, volvemos a encontrarnos y oh, las redescubro. Entonces las incluyo en un concierto o en un disco.

Nunca me hubiera dedicado a esto si fuera de otra forma. Es lo que más disfruto de mi trabajo. Lamentablemente, es un proceso que no se puede compartir: solo puedo mostrar el resultado. Ojalá algún día pueda disfrutar tanto la otra hora, la de ofrecer y ver qué pasa.

(JJO) — En los Conciertos en los Barrios, que para su servidor cumplen la máxima de: del pueblo para el pueblo, se rompe la dinámica del espectáculo convencional. ¿Convivir con la gente a ras de piso es un obsequio inconmensurable? ¿Puede compartirnos un pedacito de alguna experiencia? O ¿Cómo es la energía que emana de esos encuentros?

(SRD): Hay que tomar en cuenta que la mayoría de nuestros conciertos son en los barrios más precarios, los más necesitados. Creo que esos encuentros han ido generando una especie de complicidad. La gente ya sabe de qué se trata e invariablemente somos recibidos con un espíritu de cooperación.

Recuerdo un barrio en que se comenzó a montar el escenario, bocinas, clabes, luces, y empezó a llover. Era una zona de calles sin pavimento y aquello se fue convirtiendo en un lodazal. Esto hizo que algunas estructuras no fueran seguras y se habló de posponer el concierto para unos días después. Cuando me enteré de la situación fui para allá, para evaluar si habría que posponer o no. Cuando llegué, vi que los vecinos del barrio, incluso personas de edad avanzada, estaban con cubos y vasijas de sus casas, sacando lodo de las bases del escenario. Estaban muy preocupados porque por aquella situación se fuera a suspender el concierto… Fue muy conmovedor. El encuentro no se pudo hacer aquel día, porque el agua continuó, pero prometimos hacerlo tan pronto se pudiera. Entonces nos pidieron que no nos lleváramos nada, tenían miedo de que todo aquello desapareciera. Y no movimos ni un solo recurso, hasta que el tiempo nos permitió realizar el concierto. Por las noches aquellos vecinos se turnaban para cuidarlo todo.

Cosas así nos han pasado muchas.

En los conciertos barriales lo único que no es igual a los habituales es que la música ocurre en las calles, frente a las casas de los espectadores. En todo lo demás son idénticos a lo que pudiera llamarse un “espectáculo convencional”. Justamente ese detalle lo tuvimos muy en cuenta desde el principio: no queríamos a hacer “presentaciones de segunda” o disminuidas en lo más mínimo. El propósito siempre ha sido llevar verdaderos conciertos a los barrios, con el mismo rigor y la misma exigencia en ensayos; con la misma calidad de sonido, con la mismísima vocación de entrega que en el mejor de los teatros.

(JJO) — ¿Le ha preguntado alguna niña o algún niño (en su carrera o en esos conciertos) el porqué canta, el porqué ha dedicado canciones a mariposas, a peces, a serpientes…?

(SRD): Hemos llegado a barrios donde los niños nos han regalado sus dibujos, con todas las temáticas posibles, algunos inspirados en canciones. A veces se han puesto a dibujar alrededor del escenario, mientras dura la música. Los barrios están llenos de niños. Y las canciones también salen de los dibujos infantiles.

(JJO) — El mundo onírico es un lugar en el que quizá somos verdaderamente, o, a veces, lo que deseamos y lo que no. ¿Qué son los sueños para usted?

(SRD): Los sueños son como potreros inmensos donde ángeles y demonios corren felices, en total libertad.

(JJO) — Cada creador tiene un proceso único, y es parte orgánica de él. ¿Cómo se obtiene esa cosecha, ese material que es el resto del 99.99 por ciento de una canción? El grafema de una pieza musical.

(SRD): No tengo un algoritmo para eso. A veces necesito tiempo para abarcarlo todo. Un día descubrí un tema en un ensayo. Suspendí el ensayo y me fui a casa. De aquel tema salieron otros dos. Pero demoré tres meses en la articulación de los enlaces. Resuelto esto, en sólo unos minutos estuvo la canción. Otras veces lo ves todo clarísimo, enseguida. Es un trabajo que tiene sus complicaciones y, por supuesto, también sus recompensas. Y es que siempre, por mínimas que sean, hay dificultades que superar.

(JJO) — En una canción, ¿podemos ver colores?

(SRD): Las orquestas suelen trabajar el color y los instrumentistas suelen usarlo como recurso expresivo. El impresionismo fue un período en que la plástica y la música se interrelacionaron mucho. No dudo que, en una canción que se lo proponga, pueda verse el color, además de escucharse.

(JJO) — Para Silvio Rodríguez ¿qué significa su guitarra? ¿Platica con ella? O ¿Le ha confesado algo sólo a ella?

(SRD): La guitarra me ha acompañado la mayor parte de mi vida. Sin embargo yo he sido con ella desatento, olvidadizo, aunque nunca ingrato. Ella me conoce y creo que no sólo me soporta sino que incluso me malcría, porque cuando vuelvo después de las ausencias me sigue enamorando.

(JJO) — ¿Qué es para usted el silencio? ¿La naturaleza?

(SRD): La verdad es que buena parte de la naturaleza es bastante ruidosa. Puede que la materia oscura contenga algo de silencio.

(JJO) — ¿Ha encontrado puentes entre la expresión sonora y la plástica, la pintura?

(SRD): Mi primer oficio fue el dibujo, el diseño, lo visual. A lo mejor eso se siente en algunas imágenes cantadas. Además de músicos y poetas, siempre he tenido muy buenos amigos pintores y fotógrafos. En México también. Por ejemplo, quiero mucho a Graciela Iturbide, a Pedro Meyer, a Eniac Martínez, que no hace mucho se nos fue, siendo tan joven.Yo siempre ando con cámara. Una vez me preguntaron para qué y respondí que quería estar listo cuando pasara un ovni. Sigo preparado.

(JJO) — Volviendo a esa placa musical intangible pero adorable que es “Para la espera”, sabemos que es la primera vez que lanza un disco solamente en plataformas digitales. Hoy día, la sociedad cubana está más al pendiente de la internet. Pero hay huecos tecnológicos que son aprovechados por portales adversos al gobierno y al pueblo cubanos. Obvio, financiados desde Miami u otras partes por la diáspora. Es decir, hay un fomento a soltar información inflada para influir en la manera cómo vemos desde afuera a la isla. Se miente, se es deshonesto porque esos “medios”, siguen destacando las “fallas” de un sistema de gobierno, al que acusan reiteradamente “de censor y autoritario”. Pero omiten que es víctima de un bloqueo económico comercial devastador desde hace 6 décadas. ¿Cómo cree que enfrentarán los cubanos esa batalla de desinformación desde afuera?

(SRD): La desconfianza inicial que hubo en Cuba con los que se marchaban fue cediendo con los años y devino en diálogo constructivo con la emigración. Por eso no creo que sea la diáspora, o al menos toda, la que financia esos portales, aunque haya emigrantes que les guste llamarse exiliados y elijan sumarse a la hostilidad imperial. En Estados Unidos el anticastrismo es un viejo negocio en el que está muy involucrada la ultraderecha; un negocio que maneja millones anuales, que financia estaciones de radio y de televisión, programas, campañas, artistas que creen en eso o que se prestan a eso. Estados Unidos tiene un aparato de proporciones ministeriales que da un seguimiento detallado a la ley extraterritorial Helms-Burton. Trump puso en práctica más de 200 medidas extras para asfixiar a Cuba. Biden prometió derogar algunas y no lo ha hecho, ni siquiera atendiendo a la presión extra que significa la pandemia. No tengo dudas de que hay gente pagada para inundarnos de malas opiniones y tratar de desalentarnos. Tampoco dudo que toda esa propaganda reclute “espontáneos”. Todo esto se ha acrecentado después de la muerte de Fidel y ha seguido creciendo en la medida en que la llamada “generación histórica” entrega las riendas del país a dirigentes más jóvenes. Ese tránsito ha hecho pensar a los enemigos de Cuba que ahora les será más fácil.

En Cuba estos ataques se enfrentan de muchas maneras; cada cual lo hace según sus consideraciones. Están, como siempre, las posiciones extremas y también hay una gama intermedia con diversos puntos de vista. Desde la ortodoxia ha habido acusaciones de “centrismo”, como si el equilibrio fuera reprobable. A propósito de esto publiqué en mi blog un breve texto titulado “Soy un hombre de centro”. (Ahí va, por si les viene bien):

Soy un hombre de centro. Empecé por nacer, sin darme cuenta, para verme en el centro de la vida. Todavía era un niño cuando me arranqué de mi familia para lanzarme al centro de la noche, con la yesca de una cartilla y un manual. No mucho después llegué al centro de mi mismo, con un arma en la mano, defendiendo un país que llegaba a su centro. Había llegado al centro de la conciencia colectiva y aún no conocía el centro de la existencia humana. Ese centro supremo me esperaba en las intimidades de una joven. Y fue el centro del mundo, del goce y el dolor, de la dicha y la muerte, relámpagos, diluvios. Del desierto anterior y esa humedad llegué al centro de mis palabras. Al centro de espasmos le di vida a inocentes. Al centro de la amistad hice un credo y desafié montañas. Al centro de la muerte he sobrevivido a mis propias miserias. Y si adelante hay algún centro allí estaré, en la neblina fantasmal de millones de nombres que continúan en el centro de todo, aprendiendo a nacer.

Pero más allá de cualquier preferencia, podría afirmarse que desde hacía muchos años no circulaban tantas ideas en Cuba. Y muchísima gente participa.

(JJO) — Senadores estadounidenses presentaron un proyecto de ley bipartidista para que el Congreso levante el bloqueo económico contra Cuba. Los demócratas Amy Klobuchar y Patrick Leahy, así como el republicano Jerry Moran, introdujeron el proyecto. Quieren, supuestamente, allanar el camino hacia nuevas oportunidades económicas para las empresas y los agricultores estadounidenses. ¿Esto puede ser una rayita o una llamarada de petate?, como decimos en México.

(SRD): No conozco lo de la rayita o la llamarada, aunque me lo imagino. En Cuba los acercamientos de políticos norteamericanos también se suelen ver de las dos formas. Cuando Raúl Castro y Barak Obama se encontraron en La Habana, en el inicio de aquel intento de distensión, nuestros compañeros más conservadores, que predominan en los principales medios, lanzaron andanadas de desconfianza y de peligro: que los americanos querían acercarse para influirnos y engañarnos, etc. Yo siempre he estado seguro de que en el intercambio pueblo a pueblo vamos a conquistar corazones y respeto, porque el pueblo de Cuba es muy amistoso y noble. Y con la misma sinceridad que estrecha una mano deja muy clara su vocación soberana.

(JJO) — ¿Qué Cuba sería si no existiera ese letal bloqueo, ese acoso de EU?

(SRD): Eso es un gran misterio. Están los que aseguran que todos nuestros males son culpa del bloqueo. Pero también los que piensan que todo es culpa del gobierno, por ser exageradamente controlador. Entre ambas posturas, como ya dije, numerosos matices. Mi opinión es que el bloqueo influye enormemente en nuestros problemas. Y pienso que si los enemigos de la Revolución creyeran que nuestras desgracias son sólo culpa nuestra, ya hubieran levantado el bloqueo para que nos destruyéramos. Claro, también está el negocio del anticastrismo. El anticastrismo es poderoso porque incluso influye en las elecciones estadounidenses. Para algunos políticos ha llegado a ser una carta de triunfo. Eso es lo que mantiene viva esa especie de industria que da empleo a mucha gente, sobre todo en la Florida, y moviliza mucha opinión pública. O sea, un gran negocio.

Yo pienso que si bajo el bloqueo más cruel hemos conseguido nuestros propios candidatos vacunales (y lo digo sin triunfalismo) ¿de qué no seríamos capaces si viviéramos en paz, con las mismas oportunidades de los demás países? Una Cuba sin bloqueo sería la oportunidad de ser y de mostrarnos plenamente, como somos.

(JJO) — EU pidió a Cuba tratar con “dignidad y respeto” a una artista disidente hospitalizado, pero olvida esa dignidad y ese respeto por toda la gente que vive allá y es superviviente día a día. Y el gobierno cubano acusa a Otero Alcántara de tratar de manipular la situación y estar financiado por el centro de reflexión estadounidense Instituto Nacional Demócrata. ¿Existe de verdad una disidencia de artistas? O ¿También son cortinas de humo?

(SRD): Los que tenemos suficiente edad lo vivimos y recordamos: invasiones armadas, lanchas rápidas tiroteando, paracaídas con armas para la subversión, bombas y sabotajes, asesinatos, introducción de agentes bacteriológicos. El bloqueo empezó en 1960 con la suspensión de la cuota azucarera que los Estados Unidos compraba a gobiernos complacientes que había en Cuba; hoy aplica sanciones millonarias al banco que realice una operación con nosotros; pone en lista negra a navieras y barcos que osan traernos mercancías y multa a personas que nos visiten, sin su permiso. Lo han dicho con todas sus letras: se trata de un plan maestro dirigido a crear una crisis económica tan profunda que el pueblo llegue a odiar a su gobierno y se rinda a sus intereses. Para los que solo recuerdan vicisitudes y escaseces desde que nacieron, su día a día puede resultar poco prometedor. ¿Se les puede culpar por carecer de otra perspectiva? ¿Tendrá que ver el abuso continuo de seis décadas con la decepción de algún joven?

Elementos legales para enfrentar algunos de nuestros problemas y contradicciones están en nuestra última Constitución; pero es un documento muy reciente y aún falta por despejar, edificar y luchar para que esa letra llegue a ser realidad. Y es que en Cuba, país en que la justicia ha pagado un alto precio en vidas y sacrificios, también hay deficiencias e incluso instituciones que a veces no actúan como cabría esperar.

Un ejemplo:

Uno de los primeros actos del presidente Díaz-Canel fue aprobar la creación de una fundación que impulsaban ciudadanos de San Antonio de los Baños, con el propósito de detener el avanzado deterioro del río Ariguanabo y sus bosques. Después de creada, la Fundación Ariguanabo ha pedido varias veces al Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA) que ese hábitat natural, único en la provincia, sea declarado Área Protegida. No hubo respuesta. Se insistió. Sigue sin haberla.

Respecto a muchas de las cosas que desde EEUU dicen sobre Cuba, creo que las dicen sabiendo cómo algunos van a reaccionar. Lamentablemente a veces sucede justamente lo que ellos predicen y por supuesto desean. Es una retórica viciada. Como una vez dije en la Asamblea, cuando era Diputado: nuestro socialismo es bueno pero perfectible. Y como tantas veces han dicho diversos compañeros: no podemos esperar que las cosas mejoren haciendo lo mismo.

Por supuesto, esto es algo que concierne a los responsables de idear las políticas y a los que las custodian. Yo sólo digo lo que pienso.

(JJO) — ¿Se puede hablar de un futuro sin enfrentar el presente?

(SRD): Hay una vieja idea humana que consiste en pensar que mientras mejor tratemos al presente mejor nos tratará el futuro. Debiera ser cierta.

(JJO) — ¿Por qué eligió leer un poema de Nicolás Guillén en su encuentro con el presidente Andrés Manuel López Obrador? ¿Cuál es su opinión de AMLO?

(SRD): No es cualquier poema; es La Muralla, que expresa una idea de bondad y solidaridad, sin ceder a la perfidia.

Al corazón del amigo,
abre la muralla;
al veneno y al puñal,
cierra la muralla;
al mirto y la yerbabuena,
abre la muralla;
al diente de la serpiente,
cierra la muralla;
al ruiseñor en la flor,
abre la muralla…

Alcemos una muralla
juntando todas las manos;
los negros, sus manos negras,
los blancos, sus blancas manos.
Una muralla que vaya
desde la playa hasta el monte,
desde el monte hasta la playa, bien,
allá sobre el horizonte…

Primero conocí a Beatriz Gutiérrez, intelectual brillante, y por ella conocí a su compañero Andrés Manuel, cuando él era dirigente del DF. Por entonces hicimos algunos conciertos en el Zócalo, confraternizamos y conversamos mucho. Nos veíamos siempre que iba a México. Después acudí a apoyarlo cuando denunció el fraude presidencial. En aquel momento yo era diputado a la Asamblea Nacional y antes de tomar el avión dejé una carta de renuncia. No podía permitir que involucraran a mi país, siendo –como fue– una decisión personal. Por suerte no hubo problemas y cuando regresé rompí la carta.

Siento afecto y respeto por Andrés Manuel, un hombre consecuente con sus ideas; un trabajador de honradez ejemplar, con un sueño de justicia para un pueblo admirable, llamado México.

Publicado anteriormente en esta serie: “Cuba un socialismo firme y humano”
(I) Cuba un socialismo firme y humano
(II) Visiones sobre un mismo tema.
(III) Cuba: Familia y Mujer.

Sílvio Rodríguez en el Zócalo (2005)

Miembro de la Red de la Federación Internacional de Comunicadores Populares (RedFICP)

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