Guerra y paz. Pueblos. Se agudizan las contradicciones entre los “polos”.
XXII El Sáhara occidental
Por Orestes Martí y Fernando Alemán

Publicado anteriormente en la Serie: “Se agudizan las contradicciones entre los polos”
I EE.UU. — Federación de Rusia
II EE-UU- R.P. China
III El “Polo” chino.
IV El “Polo” ruso.
V La UE. El polo que no fue
VI La Pandemia y el escenario en el entorno de los polos.
VII Polos y Economía. El Gran Reinicio
VIII La Pandemia y el entorno iberoamericano.
IX En el entorno de los polos: Cuba.
X De cumbre en cumbre
XI La crisis múltiple
XII Una crisis y dos abordajes
XIII .. y el colonialismo aún existe.
XIV Los movimientos sociales
XV Economía, Educación y Salud
XVI En el entorno de los polos: México
XVII En el entorno de los polos: México — Rusia
XVIII Las asociaciones y otros mecanismos de integración y/o de cooperación
XIX En el entorno de los polos: Colombia
XX. En el entorno de los polos: Palestina hoy
XXI “Nuevas teorías”

Ante todo -y como de costumbre- una nota enciclopédica; en este caso sobre la República Árabe Saharaui Democrática RASD; según ECURED: “República Árabe Saharaui Democrática (RASD). El Sahara Occidental o Español, que se extiende desde el río Draa hasta la Güera en la Península del Cabo Blanco en su reborde atlántico, está limitado en su interior por fronteras políticas, que son al norte el reino de Marruecos, separados por el Uad Draa y al sur con Mauritania. Parte del Gran Desierto o Sahara, con el cual comparte sus características de desierto subtropical cálido, que aquí suaviza el océano. La principal ciudad en Sahara Occidental ha sido siempre Laâyoune, ó Aaiún, como la llamaron los colonizadores españoles. Ésta fue la capital de la colonia y luego del país, convirtiendo así a la provincia del norte, Saguia el Hamra, en la región más activa económicamente (también cercana a la península española y a las Islas Canarias). En el sur del país, Dâkhla constituyó la capital de la provincia de Río de Oro y un mayor puerto marítimo para la colonia. Otros grandes centros urbanos son Smara en el interior de Saguia el Hamra y Bojador en zona costera entre Laâyoune y Dâkhla. Laâyoune, actualmente, está ocupada por unos 150.000 marroquíes, que la convierten en la mayor ciudad de Sahara Occidental, mientras que la zona de Tinduf en Argelia alberga a la mayor parte de la población saharaui.”.

Sobre el histórico conflicto entre la RASD y el Reino de Marruecos, hace un tiempo el Programa “Al Hilo de la Historia” entrevistó a Carmelo Ramírez y vamos a compartirla íntegramente con nuestros amables lectores como una forma de contextualizar el mismo:

Al Hilo de la Historia. Entrevista a Carmelo Ramírez

Las relaciones de Marruecos con España -también con Alemania- se han venido tensando cada vez más debido precisamente a “presiones” de Marruecos que trata de obtener réditos políticos en una estrategia vinculada geopolíticamente con el polo norteamericano cuya mejor expresión fue el reconocimiento del ex presidente de EE.UU. Donald Trump de la “soberanía” marroquí sobre el territorio del Sáhara occidental, violando descaradamente el derecho internacional.

Así las cosas, desde suelo marroquí se produjo una masiva irrupción de migrantes irregulares hacia España sin que por las autoridades marroquíes se hiciera algo por impedirlo (más bien todo lo contrario). Casi de inmediato comenzaron las llamadas “devoluciones en caliente” de migrantes marroquíes. Las devoluciones de los que lo hicieron por Ceuta superaban ya el 23 de mayo -según informaba la Agencia Prensa Latina- “las siete mil 500, según datos de la Delegación del Gobierno en esa región autónoma española”.

En esa creciente tensión, recientemente, la eurodiputada Sira Rego en un artículo de opinión y refiriéndose a las provocaciones del reino aluita expresaba que ‘La UE debe dejar de financiar a chantajistas como la monarquía feudal marroquí’.

Foto Prensa Latina

La extrema derecha española también ha pretendido sacar provecho de la situación. Por cierto, Pablo Casado se reunió hace unas semanas con un ministro marroquí y con el líder de un partido que sostiene que ‘Marruecos llega hasta Andalucía’, según escribió Javier Lezaola, en La Última Hora; mientras, como en su momento informara la Agencia Prensa Latina, más de medio centenar de personas intentaron irrumpir en un hotel de la ciudad autónoma española de Ceuta para protestar contra la presencia allí del líder de la ultraderechista agrupación Vox, Santiago Abascal.

Otras “visiones” también se han manifestado sobre el asunto. Tal es el caso del artículo publicado por Francisco José Segovia Ramos en Mundo Obrero, bajo el título deLas fronteras del hambre

No ha sido ni es una invasión. Por mucho que la extrema derecha y algunos medios de comunicación afines hablen de “invasión” cuando se refieren a la entrada ilegal de miles de personas en Ceuta (y en menor medida en Melilla), lo que se ha producido en esta ciudad no es otra Marcha Verde ni se pretendía tomar la ciudad de la misma manera que se ocupó el Sahara Español.
No ha sido, ni es, ni será una invasión, pero sí es el fiel reflejo de que el hambre no entiende de fronteras ni hay muros, ya sean en Estados Unidos, Turquía o España, terrestres o marinos, que frenen a los que la sufren. A los que sufren el hambre y las guerras y las dictaduras de sus países de origen…
El sur de Europa se está viendo sometido a esta presión migratoria que no se va a detener fácilmente. Se ha demostrado que no bastan ingentes cantidades de dinero para “ayudar” a los países de origen, entre otras cosas porque, como sucede en el caso de
Marruecos, la mayor parte de esos ingresos europeos se dedican a la compra de armamento o a llenar las arcas particulares de Mohamed VI, uno de los hombres más ricos de África. Y esto mientras el pueblo marroquí está sumido en una pobreza extrema, agravada por la pandemia y la ausencia de turismo.
El gobierno español ha actuado tarde, mal y de manera bastante laxa. La ministra de Exteriores, que ha demostrado con creces su incapacidad diplomática a la hora de manifestarse contundente (salvo que se trate de algún país señalado por
Estados Unidos como enemigo), se limita a quejarse en voz baja, casi como si rezase el rosario. Algo parecido a lo que hizo cuando el gobierno marroquí decidió ampliar su zona económica exclusiva de forma unilateral hacia las aguas de las Islas Canarias. Por otro lado, el presidente hace un viaje relámpago a las ciudades de Ceuta y Melilla y se limita a hablar de las “buenas relaciones” que existen con Marruecos, obviando la mayor: que su monarca es un déspota sin escrúpulos que utiliza a su propio pueblo como arma política. Al otro lado, la oposición del PP hace flaco favor a las políticas exteriores del gobierno, con dirigentes que se reúnen con partidos políticos marroquíes que tienen en sus programas la incorporación de Ceuta y Melilla a la soberanía de Marruecos.
Pero, insistamos, esto es lo que hay que tener claro: el pueblo marroquí no es nuestro enemigo. El adversario a batir es la corruptela estatal de la monarquía alauita, encabezada por un monarca que utiliza los fines europeos para seguir enriqueciéndose. Sin embargo, Europa, y España también, abogan por mantener las ayudas económicas e, incluso, aumentarlas. Y recordemos que Francia (y Estados Unidos en la lejanía) apoyan al gobierno de Marruecos por motivos geoestratégicos por lo que nada harán o no permitirán que la UE tome medidas contra Mohamed VI para que cambie sus políticas y dedique el dinero recibido a los objetivos que debería: promover políticas internas para mejorar el nivel de vida de sus ciudadanos y combatir las mafias que trabajan con la migración para que a un medio o largo plazo esta lacra social disminuya e incluso desaparezca.
Y volvemos al principio. No es una invasión en absoluto. Y así lo han entendido, no los fascistas de turno o los medios de comunicación manipuladores y anclados en pasados añejos, sino el voluntariado de la
Cruz Roja, las fuerzas de seguridad y el ejército, a los que hemos visto no solo en sus funciones de detener o controlar el flujo incontrolado de migrantes sino en labores de socorro, ayuda y consuelo. Esas imágenes que hemos visto deberían conmover las conciencias y hacernos ver que los que cruzan las fronteras no son bereberes armados hasta los dientes con ganas de violentar nuestra “apacible” sociedad sino jóvenes desesperados porque en su país o países de origen no tienen ninguna posibilidad de mejorar.
Todo este dolor y esta solidaridad no nos ha de hacer olvidar que, de nuevo, el gobierno español ha procedido a realizar innumerables “devoluciones en caliente”, práctica que, aunque el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, muy torticeramente, ha declarado correcta, es muy criticada y considerada ilegal por muchas ONGs porque vulnera derechos fundamentales.
La normalidad, empero, ha vuelto a la frontera. Una normalidad tensa, cargada de dudas sobre el futuro de las relaciones entre Marruecos y España, dado que el origen de esta avalancha humana hay que buscarlo en el conflicto del Sahara Occidental y la acogida en España de uno de sus líderes por razones humanitarias, algo que Mohamed VI y su gobierno no aceptan de buen grado y no se esconden en manifestarlo.
La UE deberá reconsiderar la manera en la que se gestionan unas cantidades económicas que no están dando los frutos esperados: la migración no solo no se frena ni disminuye sino que aumenta de una manera exponencial, mientras los responsables del lamentable estado de sus ciudadanos se enriquecen cada vez más y vulneran los derechos humanos sin que una voz clara y contundente europea diga algo al respecto.
Demasiados intereses enfrentados entre países que defienden diferentes objetivos geoestratégicos. Pero, insistamos, el enemigo no es el pueblo marroquí ni los hombres, mujeres y niños que huyen de la miseria sino sus gobiernos corruptos, amparados por un sistema económico que considera la subvención sin control como solución a todos los males.

Posicionamiento desde Canarias.

En ese contexto, la Televisión pública de España en Canarias (TVE1) organizó un “debate” del que compartiremos las opiniones que consideramos más consecuentes y apegadas a derecho.

RASD-Tv En Español

Canarias, sobre el Sáhara Occidental y las últimas acciones de chantaje y agresión del Reino de Marruecos contra España El profesor de Derecho Internacional Público de la Universidad LPGC, Carmelo Falep Pérez, ha manifestado que las intenciones de Marruecos de presionar a España para que siga el camino de Donald Trump, en el Sáhara Occidental sería “un acto ilícito internacional”. El profesor, además de advertir que España “no puede” seguir los pasos de Trump, ha insistido en que “reconocer una ocupación militar que viola una norma imperativa del Derecho Internacional, como es el derecho a la autodeterminación de los pueblo, es un acto ilícito. España no puede contribuir con sus actos, ni siquiera con un mero reconocimiento político, a reconocer la soberanía marroquí sobre un territorio que está pendiente de descolonización”.

En 4 minutos, Carmelo Ramírez ha desmontado los débiles argumentos del lobista pro marroquí, Rafael Esparza, en el debate organizado por TVE1-Canarias, sobre el Sáhara Occidental y la agresión y chantaje marroquí a España. En el debate, Esparza ha tenido que soportar los claros argumentos de Ramírez, quien ha recurrido a la legalidad internacional y a las atrocidades cometidas por Marruecos contra el pueblo saharaui, par evidenciar de forma clara y contundente que defender a un régimen agresor y chantajista no es rentable en debates públicos.

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